Señor de los Milagros en Roma
Sahumadoras y Cantoras HSMR
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Las sahumadoras no caminan adelante ni detrás.
Caminan dentro de la procesión.
Llevan el incienso como se lleva una oración: en el cuerpo, en el ritmo, en la intención.
No visten para ser vistas, sino para evocar: flores, bordados, mantos, pañuelos. Cada detalle es una ofrenda.
Las sahumadoras purifican el camino del Señor de los Milagros. No con gestos rituales aprendidos, sino con el saber transmitido entre generaciones.
Cantan. Caminan. Arman altares. Cosen. Cocinan. Esperan.
Son madres, hijas, tías, hermanas. Algunas han partido. Otras apenas están llegando.
Este espacio es para todas.
Para sus nombres, sus fotos, sus recuerdos.
Para que sus pasos no se disuelvan en el aire como el humo del sahumerio, sino que queden encendidos en la memoria compartida.


Nuestra Historia
Una sahumadora no pasa, permanece.
La historia del Señor de los Milagros en Roma no empezó en libros, ni en archivos, ni en anuncios oficiales.
Empezó en una cocina. En una vela. En una canción que no quiso apagarse.
Empezó cuando una mujer peruana —lejos de casa— encendió incienso y oró como su madre, como su abuela, como tantas otras antes que ella.
Desde entonces, hace ya más de veinte años, caminamos cada octubre. Caminamos con flores, con mantos, con cantos. Con pasos de fe que han cruzado calles, estaciones, silencios.
Las sahumadoras, las cantoras, las devotas —todas nosotras— hemos hecho del aire nuestra procesión.
No todo quedó registrado, pero todo quedó sentido.
Este blog es un lugar para dejar huella.
Para honrar lo que ya fue, y preparar el camino para quienes vendrán.
Nuestras Guias 2025
Las mujeres que caminan adelante, no para ser vistas, sino para abrir el paso.
Son ellas quienes custodian con amor el andar colectivo. No levantan la voz, levantan la fe.
Sostienen lo visible y lo invisible: tiempos, gestos, flores, cantos y silencios.
Cada una, desde su lugar, es un faro suave para las que llegan, y una llama encendida por las que partieron.
Aquí honramos su entrega. Porque guiar no es mandar, es servir desde el alma.
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Nuestra Misiòn
Custodiar la memoria devocional de las mujeres migrantes que han acompañado, sahumado y cantado al Señor de los Milagros en Roma.
Sostener el incienso invisible de su fe, dar testimonio de su caminar y dejar abierto el camino para quienes, un día, lo recorrerán.




